Vas a abrir un mercado nuevo+
La decisión está tomada y falta lo importante: si ese país necesita dominio, subcarpeta o solo idioma, y qué contenido merece existir desde el día uno.
Vas a heredar una arquitectura internacional que nadie toca+
Hay dominios, subdominios y carpetas acumulados por decisiones antiguas, y nadie sabe qué pasa si se mueve una pieza.
Vas a resolver un hreflang que no funciona+
Las etiquetas están puestas, pero no son recíprocas, apuntan a redirecciones o a páginas no indexables, y Google sigue eligiendo el país equivocado.
Vas a dejar de competir contra ti mismo+
España posiciona en México, el .com se come al mercado local y dos versiones del mismo idioma se canibalizan sin que nadie lo mida.
Vas a expandirte en un mercado prioritario+
Tienes un país o región clave en el plan de negocio y necesitas saber si merece su propia estructura, qué contenido debe existir y cómo no competir contra tus otras versiones.
Vas a coordinar equipos locales+
Cada país publica a su manera, con traducciones literales y criterios distintos, y el resultado no se parece a una sola marca.